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Moscú – París, 1936-1938 octubre 14, 2008

Posted by Lodovico Settembrini in El Reino de este Mundo.
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stalin

La imagen es una exageración, lo sé. Pero menudo favor a la causa latinoamericana. Cuidado que ya no es el gusanaje de Miami.

“…si bien esta desestabilización de la democracia venezolana (el golpe de 2002) duró menos de dos días, ha acechado a la política de ese país desde entonces al darle al gobierno un pretexto para adoptar una amplio espectro de medidas que han debilitado garantías fundamentales establecidas en la Constitución de 1999…”

Los redactores del informe sobre Venezuela de Human Rights Watch fueron expulsados por el gobierno de ese país. Acá lo cuentan, en la prensa liberal gringa. Por aquí se accede al informe completo.

Dado el relieve de la agenda de Derechos Humanos en nuestra política exterior, va a costar hacer el salto al argumento realista á la Morgenthau para justificar la alianza con Caracas en términos de los beneficios existentes.

El infierno de Cavalcante marzo 15, 2008

Posted by Lodovico Settembrini in El Reino de este Mundo.
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comedia11.jpgLa crisis generada por el ataque colombiano a un campamento de las FARC en suelo ecuatoriano nos remite, una vez más, a la generalizada falta de discusión, en el campo nacional y popular, de los problemas que plantean los asuntos externos. Si en algún momento esta reflexión tiene lugar, se limita a constatar un hecho del pasado, a menudo desde la indignación moral. O a soñar con el día del Advenimiento. Así, se condena de igual manera que Cavalcante, aquel florentino a quien Dante encontró en el infierno. Cavalcante podía discernir el pasado y el futuro, pero era incapaz de ver el presente.

Como dice mi amigo Nemesis Ramnus, la realidad del poder y la crudeza de la anarquía no pueden escapar a cualquier análisis.

En otras palabras, ¿cuáles son los rasgos constitutivos de una política exterior que se quiere progresista? Pero también cuál es la crítica histórica y real que permita vincular un “proyecto” con un “reglamento” sin aparecer como un mero continuador de la vieja tradición imperial hispánica de los arbitristas. Este es el punto de lo concreto, del lidiar con los límites de la realidad. Y esta esfera exige de la diplomacia, no sólo en su faz técnica, instrumental, sino también en su carácter de práctica política.

La visita del presidente guineano Obiang aparece cruzada por esta problemática. La crudeza del interés económico y la convivencia con un Otro se entremezcla con el imperativo de los Derechos Humanos. También, revela los límites de las diplomacias presidenciales y la actualidad de la práctica diplomática como herramienta de construcción constante de la relación con un mundo complejo.

Pararnos en esa intersección significa discutir las formas que permitan a Cavalcante escapar de su círculo infernal, y en el camino, atraer la cola del diablo a nuestro lado.