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La política exterior durante el gobierno de Alfonsín abril 11, 2009

Posted by Lodovico Settembrini in El Reino de este Mundo.
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Alfonsin con Rajiv Gandhi, New Delhi, 1985.

Una amiga abre el debate…

Porque este blog está consagrado a la política exterior, así recordamos esos años…

La activa política exterior del gobierno radical tuvo como primer objetivo romper con el aislamiento externo de la dictadura. Esta renovada imagen internacional de la Argentina –se creyó a comienzos de la gestión- constituiría un instrumento político de peso en las negociaciones financieras internacionales que debía encarar nuestro país en virtud de la enorme deuda externa con la que asumió Alfonsín. Sin embargo, en el corto plazo no resultaría suficiente…

Como en otros temas de la política radical de esa época, el gobierno de Alfonsín llegó con un programa claro en múltiples puntos de la agenda internacional. Allí se enmarcan los aspectos más recordados de la política exterior de los años 83-89 (que hoy -ya nadie duda en la Argentina- son políticas de estado). Así, la creación de un sistema de paz en la región a través de la eliminación de las hipótesis de conflicto con los países limítrofes (Tratado de Paz y Amistad con Chile); la integración subregional, a través de la vinculación con Brasil y Uruguay, que sentó las bases del MERCOSUR; la consolidación de la imagen democrática de la Argentina y la difusión regional e internacional de los valores de la democracia a través de la firma de numerosos pactos internacionales sobre derechos humanos (Pacto de San José de Costa Rica, Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes y otros Pactos Internacionales de Derechos Humanos de Naciones Unidas[1]).

Algunos datos puntuales demuestran el nivel de protagonismo que la gestión radical asignó a su agenda de política exterior: así, cabría recordar que Alfonsín fue el único presidente argentino que visitó Grecia (la Grecia autonomista y pacifista de Andreas Papandreou) y la forma en que lo recibió la India; o analizar, por ejemplo, las consecuencias que para la pacificación de la región tuvieron las gestiones conjuntas de Alfonsín y Sarney en materia de proliferación nuclear.

Otros aspectos -quizás menos recordados- de la gestión radical de esos años merecen un párrafo aparte, porque hoy ocupan otra vez los primeros lugares de la agenda internacional y porque establecen una línea de continuidad con la gestión actual de gobierno, lo que nos permite empezar a pensarlos –también- como políticas de estado.

Al gobierno de Alfonsín le tocó participar, en 1986, del inicio de las negociaciones comerciales multilaterales de la Ronda Uruguay, que darían origen a la transformación del antiguo sistema del GATT[2] (Acuerdo general sobre comercio y aranceles, por sus siglas en inglés) en la actual Organización Mundial del Comercio (OMC).

En el discurso de apertura de la Ronda Uruguay[3] (Punta del Este, septiembre de 1986) el entonces Canciller Dante Caputo ya señalaba las principales falacias en las que se funda el comercio internacional, tales como la falsa creencia en la “igualdad entre las naciones”, que permite ignorar las profundas diferencias históricas, sociales y económicas entre los países y no hace sino contribuir a profundizar esas asimetrías. Asimismo, el canciller argentino reclamaba también por el derecho de las naciones más jóvenes a perseguir su propio desarrollo autónomo, en tanto que denunciaba el daño que el proteccionismo agrícola del mundo desarrollado causa a la estructura productiva de muchos países en desarrollo.

Paradójicamente, recién en 2001, con el lanzamiento de una nueva ronda de negociaciones en la OMC –la Ronda de Doha para el Desarrollo, que aún no ha culminado- los países en desarrollo lograron que el sistema de comercio internacional contemple por primera vez las variables del desarrollo y de la eliminación de los subsidios agrícolas que aplican las principales potencias del mundo como tópicos de resolución esencial para el éxito de la negociación.

En este tema, la Argentina es hoy uno de los estados que con mayor firmeza plantea en todos los foros multilaterales la necesidad de que las concesiones que hagan los países desarrollados en la negociación sobre Agricultura de la OMC sean proporcionalmente superiores a la que deban efectuar los países en desarrollo respecto de sus aranceles industriales. Esto, además de intentar corregir una asimetría del comercio internacional que lleva ya más de 60 años, tiende a reservar un espacio en el que los países en desarrollo puedan mantener políticas productivas e industriales a nivel nacional, que les permitan un crecimiento acorde con las necesidades de sus pueblos, tal como planteaba Caputo en ese mismo foro allá por 1986, con una posición que el gobierno radical mantuvo y profundizó hasta el fin de su gestión[4].

A su vez, la preocupación del gobierno radical por el endeudamiento externo de los países latinoamericanos se vería también reflejada en la mencionada intervención de Caputo y encontraría, además, su propio canal de expresión a través del intento de crear un club de deudores con el Grupo de Cartagena, iniciativa que si bien no prosperó como tal, anticipó los procesos posteriores de integración regional y la conformación de coaliciones multilaterales en las que la Argentina tiene actualmente gran protagonismo.

La misma línea ideológica explica algunas iniciativas de cooperación política en el ámbito regional, tales como la conformación del Grupo de los Ocho (o Grupo de apoyo a Contadora), que tuvo como principal objetivo promover la paz en Centroamérica a través de la acción multilateral conjunta de las democracias latinoamericanas, fundándose en el principio de no intervención y subrayando asimismo cuestiones tales como la responsabilidad de los países industrializados frente a las inequidades sociales que contribuían a desestabilizar la región latinoamericana.

En síntesis, el gobierno de Raúl Alfonsín entendió que la Argentina no podría consolidar su independencia y alcanzar su propio crecimiento en forma aislada, por lo que definió que su participación en los principales organismos multilaterales como la ONU, el Movimiento de No Alienados, el GATT o el FMI debía ser activa, centrada en la necesidad de asegurar el desarrollo autónomo de los estados y encarada desde la perspectiva latinoamericana.

Si bien los resultados en el corto plazo pueden haber sido poco satisfactorios, principalmente para las aspiraciones inmediatas de la sociedad argentina respecto del primer gobierno democrático que siguió a la oscura dictadura de los años 76-83, la gestión del gobierno de Alfonsín fue un gran paso -eficaz en el largo plazo- respecto de la política de integración y articulación estratégica que actualmente se da entre numerosos gobiernos de Latinoamérica (el de la Argentina incluido) y que ha permitido frenar iniciativas nocivas para el desarrollo de la región, tales como el ALCA; mientras contribuyó a alcanzar y fortalecer otros procesos, como la llegada al gobierno de sectores históricamente postergados en Bolivia y Paraguay.

En cuanto al contenido ideológico de las posiciones de la Argentina en el ámbito internacional, las nociones de no alineamiento con los países desarrollados, de respeto por las decisiones y legislaciones autónomas de cada Estado y de no injerencia en los asuntos internos, constituyeron avances hacia el posicionamiento de la Argentina en el mundo, que hoy se ven reflejados en el compromiso de nuestro país en pos del multilateralismo político y económico (como herramienta para obtener la igualdad entre las naciones), y en la clara posición de la Argentina en favor del desarrollo.

En cuanto a la dinámica negociadora, la conciencia en la necesidad de conformar alianzas estratégicas entre países afines (en lugar de proclamar las relaciones de subordinación hacia las grandes potencias y el alineamiento automático con éstas) recibió un claro impulso a partir de 2003. Así, la Argentina juega hoy un rol de importancia en el armado de coaliciones y estrategias negociadoras que articulan la defensa de intereses comunes, como a nivel multilateral la cooperación Sur-Sur, el G20 agrícola en la OMC[5], la Agenda del Desarrollo en la OMPI[6]; o a nivel regional, la expansión del MERCOSUR o la creación del Banco del Sur.

Como dijo Martín Granovsky en estos días[7], “El impacto de una muerte sólo puede dictar algunos apuntes en borrador, sabiendo que de hoy en más cada uno de los argentinos tendrá su propio Alfonsín y que cada uno de ellos podrá cambiar una y otra vez”. Este artículo no pretende más que formular algunos apuntes en borrador, un humilde aporte en la construcción que cada uno hará de ese período de la historia.


[1] Ver http://www.unhchr.ch/pdf/reportsp.pdf.

[2] Se puede acceder a los documentos del GATT desde: http://www.wto.org/english/docs_e/gattdocs_e.htm

[3] En: http://www.wto.org/gatt_docs/English/SULPDF/91240026.pdf

[4] Ver, por ejemplo, http://www.wto.org/gatt_docs/English/SULPDF/92040031.pdf sobre la negociación de servicios.

[5] Ver http://www.g-20.mre.gov.br/history.asp.

[6] Ver http://www.wipo.int/ip-development/es/agenda/.

[7] Ver “Las revelaciones de Alfonsín (Por Martín Granovsky)”, en

http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2009/04/01/noticia_0051.html

Comentarios»

1. ezequielmeler - abril 11, 2009

Un lujo este post. Un buen homenaje, también.
Lo guardo en mis lecturas.

2. ezequielmeler - abril 11, 2009

(ahora leo que sigue estando la dirección de mi viejo blog, suprimido. Me mudé a wordpress, estamos por acá…

http://ezequielmeler.wordpress.com/

3. ezequielmeler - abril 11, 2009

Estimado Lodovico:
Me permito indicar que la referencia a mi viejo blog ha quedado obsoleta. Ahora estoy en wordpress, y la dirección, si quiere incluirla, es
http://ezequielmeler.wordpress.com/

4. Lodovico Settembrini - abril 12, 2009

Gracias a ud., mi querido Ezequiel. Guardelo para cuando los nietos le pregunten quien era el de la verba encendida, los bigotes, y como todos nosotros, una mezcla de ideales y unas cuantas agachadas.
Saludos

5. Lodovico Settembrini - abril 12, 2009

Ya está Ezequiel, arreglado. Sus dos últimos comments aparecían como spam y recién los vi.
Saludos

6. ezequielmeler - abril 13, 2009

Estimado Lodovico:

En su trabajo sobre las operaciones extraterritoriales de los militares argentinos durante la última dictadura militar, Ariel Armony (UNQ) destaca la impronta democratizante de la presidencia de Alfonsín en América Central. Menciona dos o tres casos: ahora recuerdo el de Nicaragua, sonado por la participación de los militares argentinos en el entrenamiento de los “contras”, pero no fue menor el papel del alfonsinismo en el Chile de Pinochet y en la consolidación de la joven democracia boliviana.

El texto, si mal no recuerdo, es
Armony, Ariel: Argentina, Estados Unidos, y la cruzada anticomunista en América Central, 1977 – 1984.

PD1: Es muy buena su cobertura de Tailandia. Y muy necesaria, para los que nos sentimos a mundos de distancia.

PD2: Disculpe el spam. Cuando no vi el primer comentario, creí que había cometido un error. Todavía no me acostumbro a WordPress.
Mis saludos,


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