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Don Pirulero junio 30, 2008

Posted by Lodovico Settembrini in El Reino de este Mundo.
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Lo se discute por estas horas en Tucumán va más allá del simple funcionamiento del Mercosur. En estos días se definen algunas posiciones que lateralmente impactan al acuerdo integracionista. El núcleo crítico es la posición que la región adopta frente a la formación de las reglas del orden económico internacional. In nuce, las diferencias entre la Argentina y el Brasil frente al cierre de la Ronda Doha de la OMC.

Cuando el fin de la Ronda parece cercano, todos los cañones apuntan a la Argentina: una vez más, el alumno díscolo torpedea la mission civilisatrice. La negativa argentina a aceptar lo logrado hasta el momento hace caer la negociación, basada en la regla del consenso. Y esta situación ha convertido al país en blanco de la ira de la prensa – no sólo – brasileña.

Mientras la negociación se desarrollaba, ambos socios compartían enfoques, tanto en agricultura como en industria. La Argentina y Brasil son miembros fundamentales de alianzas negociadoras que reúnen países medianos – y no tanto – como el G-20 y el NAMA-11. Algunas diferencias mantenían, pero podían ser silenciadas en pos de los objetivos comunes. No obstante, al acercarse el momento crucial, Brasil quiso hablar con la voz de la región y quedó mal parado. Nuestros vecinos aceptaban una reducción mayor de los aranceles para productos industriales que lo que la Argentina podía aceptar. Pero si la urgencia de Lamy es de manual, la de Stephenson no. La Argentina no puede resignar el objetivo del desarrollo en aras de un supuesto consenso aséptico (suena conocida tal urgencia por el consenso, no?), como si se tratara de una win-win situation. Entonces, porque es seguro que los palos van a llover, es bueno tomar en cuenta la lógica de los negociadores argentinos.

Lo anterior será eje de debate más adelante. Lo que importa señalar aquí es el papel de la alianza con Brasil y el sueño integracionista. Como creemos en tal objetivo, no nos resignamos a dejarlo en mera retórica. Exige discutir su realidad. Y lo que reveló esta contradicción es la naturaleza más proclamada que real del liderazgo brasileño. Si el proyecto brasileño se construye a partir de peldaños, creyó poder acceder a un nuevo estadio sin haber asegurado el peldaño anterior. El liderazgo regional no se construye sin un Mercosur estable, y esto no se logra sin una alianza estrecha y provechosa con Argentina. En cuanto las luces del centro lo encandilaron, Brasil compró el discurso de gran potencia y se mandó. La virulencia de las críticas a la Argentina en Brasil en los últimos días expresan no sólo la exasperación con el aliado, sino también la – renovada ? – conciencia sobre los propios límites. Aunque algunas se regodean en la ortodoxia lulista y parecen neoliberales fin-du-siècle redivivos, otras dan un poco de pena. Amén de necesitar un adjunto de Sistemas Políticos Comparados, nos enteramos que García Hamilton es diputado!?

En definitiva, yo creo como don Fuad, que nació Nazareno

Comentarios»

1. Ni Everest ni Mount Blanc, apenas un médano más… « La Cola del Diablo - julio 22, 2008

[…] en Ginebra el plenario ministerial de la OMC, con el objetivo de cerrar la Ronda Doha. En un post anterior señalamos las diferencias entre la Argentina y el Brasil de cara a esta reunión. Hasta […]


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